ART for CHANGE

Bienvenidos a la Sala de Cine Virtual del Festival Internacional ART for CHANGE

Ante la pandemia mundial, la Fundación Transformación en Tiempos Violentos Costa Rica lanza el Festival Internacional ART for CHANGE, con el fin de llevar esperanza y optimismo a toda nuestra gente.

Fundación Transformación en Tiempos Violentos Costa Rica, desde hace 10 años viene promoviendo la paz, el desarme y el cambio positivo. Después de beneficiar a miles de personas por medio de su programa Arte Por El Cambio, ahora lo hace también difundiendo películas claves, como la que disfrutaremos a continuación:

EL GRAN DICTADOR
Película por la Paz del director Charles Chaplin (1940)


Puede comprar su tiquete o boleto por medio de Sinpe Movil, transferencia, depósito o Paypal. Valor del Boleto o tiquete: 3.000 colones. Si paga por medio de Paypal es de 5.5 dólares. Consultas al WhatsApp 8849-8034.

Dirección: Charles Chaplin

Producción: Charles Chaplin

Guion: Charles Chaplin

Música: Charles Chaplin y Meredith Willson

Fotografía: Karl Struss1 y Roland Totheroh2

Montaje: Willard Nico

Protagonistas:
Charles Chaplin
Paulette Goddard
Jack Oakie
Reginald Gardiner
Henry Daniell
Billy Gilbert

El Gran Dictador es una de las películas más importantes de Chaplin, tanto por el éxito que tuvo en su momento, como por la importancia temática y su fuerte mensaje humano y pacifista. Es una de las poquísimas o casi inexistentes películas criticando a Hitler, al mismo tiempo que el dictador ascendía al poder.

Hay muchas coincidencias entre la vida de Chaplin y Hitler. Ambos nacieron la misma semana, del mismo mes y del mismo año (1889), con tan solo 4 días de diferencia. El dictador en una pequeña localidad austriaca, y el director, en un barrio pobre de Londres. Venían de familias de clase baja, y los dos tuvieron un padre poco empático. Si bien, a ambos les unía una vocación artística desde su infancia, ambos reaccionaron en forma diferente ante los primeros rechazos. Chaplin se esforzó cada vez más hasta lograr un puesto en un teatro de variedades y Hitler al ser rechazado en la escuela de Bellas Artes de Viena, se dedicó a ser mendigo por las calles de esa ciudad… Ahí comenzó a separarse totalmente su destino.

“Había que reírse de Hitler”. Con esta frase, una auténtica declaración de principios, Chaplin llegó a expresar muchos matices que concentran la génesis y desarrollo de la película El Gran Dictador.

Ambientada a finales de los años 30 en el imaginario país de Tomeinia (trasunto ficticio de Alemania), la película, construida mediante una estructura narrativa de secuencias paralelas, cuenta, por un lado, el sufrimiento del pueblo judío en un gueto cualquiera de la época, focalizado a través de un barbero –judío, naturalmente– que ha vivido ajeno a los cambios políticos de los últimos dos decenios debido a una amnesia producida por una herida de guerra en la Primera Guerra Mundial. Por otra parte, asistimos a la actividad política (tan banal y estúpida como miserable y peligrosa) de Adenoid Hynkel (Astolfo Hynkel en la versión española), el dictador de Tomeinia cuyo ego le lleva a jugar con un globo terráqueo de plástico para imaginarse dueño del mundo (en una célebre secuencia con el tema “Lohengrin” de Wagner sonando de fondo).

Pero, ante todo, hay que reparar en un hecho poco recordado de “El Gran Dictador”, y es la gran valentía que tuvo Chaplin. El año de estreno, 1940, nos dice muchas cosas a este respecto. Haciendo un repaso histórico a grosso modo, cuando se estaba rodando la película (que empezó a escribirse en 1937), aún no había estallado la Segunda Guerra Mundial. Alemania y la URSS habían firmado un Tratado que garantizaba la no agresión, Inglaterra y Francia asistían impávidas a las veloces anexiones territoriales de Hitler, Estados Unidos ni siquiera sabía lo que sucedía en Europa, y Hitler era, en definitiva, un gran estadista que había liderado la recuperación moral y económica de una Alemania fracasada en su intento de democracia de Weimar. En este sentido, toda la obviedad crítica que puede contener hoy la película no era tal, ni mucho menos, en la época en que se rodó.

El caso de Chaplin es único en denunciar de una manera tan contundente y clara el régimen de Hitler en esas fechas e incluso en preconizar las aspiraciones políticas reales del dictador (la escena del globo terráqueo). Si no tenemos en cuenta estas circunstancias, es difícil (e incluso, con todo, resulta extraño aún) comprender las dificultades para estrenar el film. El mismo Chaplin lo cuenta en su autobiografía: “Cuando estaba a mitad de rodaje de ‘The great dictator’ empecé a recibir alarmantes recados de la United Artists. Les habían advertido por mediación de la Hays Office que tendría roces con la censura. También la oficina de Londres estaba muy preocupada con respecto a una película “antihitleriana” y dudaba que pudiera ser proyectada en Inglaterra. Pero yo estaba decidido a continuar, pues había que reírse de Hitler. Si hubiera tenido conocimiento de los horrores de los campos de concentración alemanes no hubiera podido rodar ‘The great dictator’: no habría tomado a burla la demencia homicida de los nazis. Sin embargo, estaba decidido a ridiculizar su absurda mística en relación con una raza de sangre pura (…) De Nueva York llegaban más cartas llenas de preocupación rogándome que no hiciera la película y afirmando que no se exhibiría ni en Inglaterra ni en América. Pero yo estaba decidido a hacerla, aun cuando tuviera que alquilar por mi cuenta salas para proyectarla”.

ART for CHANGE

Obras de la Colección Transformación en Tiempos Violentos, hechas por el artista costarricense Juan Carlos Chavarría, Director de la Fundación Transformación en Tiempos Violentos y del Festival Internacional ART for CHANGE.