El Planeta de Los Simios (1968)


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Dirección: Franklin J. Schaffner

Ayudante de dirección: Andy Armstrong

Dirección artística: John Dexter

Producción: Mort Abraham

Diseño de producción: Arthur P. Jacobs

Guion: Rod Serling y Michael Wilson

Basada en: La planète des singes de Pierre Boulle

Música: Jerry Goldsmith

Sonido: Richard Anderson

Fotografía: Leon Shamroy

Montaje: Hugh S. Fowler

Escenografía: Rosemary Brandenburg

Vestuario: Colleen Atwood

Efectos especiales: Daniel Ardilley

Protagonistas:
Charlton Heston
Kim Hunter
Roddy McDowall
Maurice Evans
Linda Harrison

En un todavía futuro 1974, cuatro astronautas ― el coronel George Taylor (Charlton Heston), Landon (Robert Gunner), Dodge (Jeff Burton) y Stewart (Dianne Stanley, que no aparece en los créditos) se encuentran en hibernación cuando su nave espacial aterriza y se estrella en un lago de un planeta desconocido después de un viaje de 18 meses a velocidades cercanas a la de la luz. Al despertar, los astronautas descubren que debido a una pérdida de aire-, el equipo de animación de la piloto Stewart falló, por lo que la encuentran muerta y disecada. De pronto se alertan que la nave se está hundiendo en el lago, por lo que se apuran para escapar. Antes de abandonar la nave, Taylor observa que, según los cálculos de la computadora, el año actual es 3978, fenómeno que estaba previsto, pues mientras la tripulación ha envejecido solo 18 meses, para el planeta Tierra han transcurrido 2006 años (contados desde el lanzamiento, en 1972) debido a la dilatación del tiempo típica de la teoría de la relatividad de Einstein.

A pesar de ello, los tres astronautas echan a andar a través de un paisaje desértico bajo unas condiciones atmosféricas duras e inexplicables. La amenazante situación que experimentan comporta el desánimo y derrumbe en Landon. Taylor responde con ironía ante la actitud de su compañero a quien ve como la personificación de los defectos y debilidades de la especie humana, a la que aborrece y se burla, no dejando de pensar que «en alguna parte del universo tiene que haber algo mejor que el hombre». Poco después descubren los primeros hallazgos de vida vegetal. En el borde del desierto encuentran un oasis y deciden ir a nadar para refrescarse, haciendo caso omiso de extrañas figuras parecidas a espantapájaros. Mientras nadan, sus ropas son robadas. Salen a la búsqueda de los ladrones, hasta que encuentran sus ropas hechas jirones y sus suministros saqueados. Los ladrones son un grupo de humanos primitivos que no pueden hablar y que están saqueando un campo de maíz.

De repente, gorilas uniformados corren a caballo por el campo de maíz, blandiendo armas de fuego, trampas y redes, que utilizan para capturar a todos los humanos que puedan y matar a los que escapen.